Aunque habitualmente leve, esta infección
respiratoria causa angustia familiar por sus síntomas semiasmáticos y se
agrava en ambientes fumadores
MANU MEDIAVILLA/MADRID,/COLPISA
La bronquiolitis, una infección
con inflamación de los bronquiolos que afecta sobre todo a lactantes menores de
un año, origina cada año 150.000 consultas pediátricas y es la primera causa de
ingreso hospitalario de bebés durante el invierno. Aunque benigna en el 90% de
los casos, sus síntomas parecidos al asma -dificultad para respirar, sibilancias
o pitos en el pecho, ruidos respiratorios- suelen provocar angustia a los padres
y llevarlos a acudir a urgencias.
La bronquiolitis es más frecuente en los meses invernales, coincide con la
temporada de gripe y tiene como causa principal al virus respiratorio sincitial
(VRS), presente en ocho de cada diez casos. Antonio Nieto, alergólogo infantil
del valenciano Hospital La Fe, aclara que este virus catarral afecta a la gran
mayoría de los niños, pues «a los tres años, casi todos han tenido contacto con
el VRS, aunque sólo una parte desarrolla sibilancias». La bronquiolitis
propiamente dicha, apunta José Luis Montón, pediatra del madrileño Centro de
Salud Mar Báltico, es más habitual en el primer año, sobre todo en los lactantes
de tres a seis meses.
Manejo médico y familiar
Montón subraya que la enfermedad suele ser leve moderada y «manejable en
atención primaria», con controles médicos cada dos o tres días y seguimiento
telefónico del cuidado del bebé que realiza la familia en su hogar. En los casos
benignos se aconseja una buena hidratación del niño, la correcta limpieza de sus
fosas nasales, bañitos para que se sienta cómodo y no forzarle a comer para
evitar vómitos. Normalmente, la recuperación total se produce en 7-12 días,
aunque Nieto recuerda que tras la fase aguda puede surgir un «síndrome post-bronquiolitis»
que alarga la tos y causa molestias al bebé durante cuatro a seis semanas.
En casos especiales, añade Montón, se recomienda «un control clínico más
estrecho y un mayor contacto para quitar la ansiedad familiar». De hecho, aunque
«en pediatría se tiende a no ingresar», hay ocasiones en las que se impone la
hospitalización para prevenir un mal manejo de la enfermedad y suavizar la
excesiva angustia de los padres. Más que por la gravedad del caso, apostilla el
pediatra, se trata de ingresos para garantizar unos cuidados generales adecuados
al niño cuando sus familias, como sucede en ambientes marginales, no están en
condiciones de controlar suficientemente el proceso.
Tabaco peligroso
A falta de vacuna y de tratamiento curativo, y mientras se confirman los avances
preliminares registrados en ambos campos, las actuales terapias se dirigen sobre
todo a aliviar y acortar los síntomas, además de atajar los casos más graves,
que llegan a requerir respiración asistida y a tratarse en la UVI.
Para impedir el agravamiento de la bronquiolitis, los especialistas recuerdan la
importancia de evitar al bebé cualquier ambiente tabáquico. Estudios científicos
han demostrado que la exposición al humo del cigarrillo durante los primeros
meses de vida empeora el pronóstico de la enfermedad, más incluso que fumar
durante el embarazo. A este factor de riesgo añade Nieto otros dos principales:
haber sido niño prematuro y ser hijo de pacientes con predisposición alérgica
personal o familiar.
La bronquiolitis puede, según los especialistas, ser un primer escalón de un
futuro asma. Nieto apunta que la probabilidad de que esa evolución se produzca
es mayor en los niños con «sibilancias recurrentes» y en los casos que requieran
hospitalización. Según el alergólogo infantil, un tercio de los bebés que
padecen bronquiolitis llega a urgencias, y la tercera parte suele acabar
ingresado.
Consejos para madres
-No fumar.
-Tener más precaución con los bebés de menor tamaño, sobre todo si han
pesado poco al nacer.
-El riesgo de infecciones respiratorias es mayor si van a guardería o tienen
hermanos mayores.
-Consultar al pediatra si surgen síntomas catarrales, sobre todo con tos o
ruidos en el pecho.
-Comentar con el pediatra la posibilidad de un asma incipiente si el niño
tiene más de dos episodios de dificultad respiratoria.
Patogenia
El VRS es el mayor patógeno de vías respiratorias en pediatría.
Aparece el
brotes epidémicos anuales a partir de noviembre a abril (en Europa), alcanzando su
máxima incidencia entre diciembre y febrero.
Es
importante la transmisión nosocomial del VRS.
Descripción del virus
El virus tiene
de 90 a 120 nm de diámetro, pertence a
la familia de los Paramyxoviridae, género Pneumovirus, es un virus RNA
de cadena única.
No tiene hemaglutinina ni neuroaminidasa.
Transmisión
Se transmite por aerosoles o por contacto con material infeccioso,
directo o depositado en superficies, cunas, manos del personal al cuidado de unidades de
lactantes.
Tiempo de incubación
De 3 a 6 días. El paciente sigue siendo infeccioso
hasta casi 2 semanas del inicio de la infección.
Sintomatología
Local, coriza, tos, distress respiratorio.
Sistémica:fiebre moderada. hipoxemia.
Complicaciones:
Se relaciona la infección por VRS en los primeros meses se vida con la aparición
posterior de asma bronquial. También un 20% de los pacientes desarrollan otitis media
viral.
Diagnóstico de laboratorio
Se basa en el aislamiento del virus en cultivo
celular (fibroblastos de pulmón de embrión humano o células Hep2 o HeLa) a partir de
muestras clínicas, fundamentalmente: lavados nasofarínegeos o aspirados nasofaríngeos.
El efecto citopático característico del virus es la aparición de sincitios,
células gigantes multinucleadas. Siendo aplicable a las técnicas de aislamiento el
empleo del shell-vial, tinción con anticerpos monoclonales anti-VRS para
poder dar resultados en menos tiempo, 18-24 horas.
Aunque
por la importancia de un diagnóstico rápido se han desarrollado técnicas
inmunoenzimáticas o de inmunofluorescencia que posibilitan dar
dictámenes en 10 minutos en el caso de los kits de EIE o en 30 minutos en el caso de la
IFD.
Las reacciones serológicas
no son muy clarificantes en caso de infección por VRS.
Tratamiento
Se dispone de la ribavirina, para el
tratamiento de infecciones por VRS en pacientes con complicaciones sobreañadidas:
cardiópatas, trasplantados... Ya que hay que valorar sus efectos tóxicos frente a sus
posibles beneficios.
Vacunación
No son totalmente efectivas en la actualidad.
Imágenes
Directigen VRS. Prueba rápida en menos de 10 minutos
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Albert Cortés Borra.